
Te extraño, Amor, te extraño desde la soledad de mi alma herida
hasta la incertidumbre de la tuya quizás, dolida.
Desde el abismo inconmensurable de tu ausencia
hasta la plenitud de los momentos vividos en tu presencia.
Desde esa gris existencia mía, que desterraste
hasta la apasionante aventura, que a tu lado mereció llamarse vida.
Te extraño, Amor, te extraño sin rencores, sin arrepentimientos,
sin tristezas vanas, porque supiste darme lo que nadie supo
lo que nadie ya podrá robarme.
Porque aún desde mi dolor me siento viva
y desde mi vida me siento libre.
Porque desde vos aprendí a vivir,
aunque sin vos me duela la vida







