No puedo permanecer en tu sombracuando mi alma es luciérnaga que no sabe ocultarse.
Lo encubierto, lo fingido carcomen milímetro a milímetro la piel
tal vez cuando nos demos cuenta ya no podremos volver a tocarnos.
Estuve callada, expectante a que atravieses el túnel.
Temiendo que sus húmedas paredes desfiguren
tus manos y ya no pueda reconocerte con los ojos cerrados.
Estuve acompañando innumerables batallas
de fantasmas con aires de inmortalidad, de tediosas culpas.
Quizás tenga que beber esta decepción líquida gota a gota
para saciar mis voracidad de esperarte.
Quizás tenga que recuperar mi movilidad
y tan solo divisar si a lo lejos puedo distinguir tu figura.







