Ámame esta noche como si supiéramos que no habrá mañana,
que no amanecerá nuevamente para nosotros.
Permite que tus manos despojen a mi piel estremecida,
de los aromas de un amor inédito y mágico.
Deseo nutrirme de tu cuerpo en estas horas temibles,
donde las sombras de la muerte parecen hacerse tan reales,
que siento que me roban el aire y marchitan mi esperanza,
¡desvuélveme el alma a través de un dulce beso abrasado!
Entra en mi cuerpo y danza junto a mí sin límites,
sobre el paraíso húmedo de las sabanas,
hazme olvidar el temor que siento muy adentro,
que la estación inocente de los juegos esta llegando a su fin.
Ámame, te lo ruego, que sea tu cuerpo encendido,
el que sosiegue el frío que me hiela la sangre.
Bebe de mis lágrimas y calma tu sed mágica,
después del ardor que provoca el goce de amarse.
Dile que no recuerde y dile que no respire, amor, sin respirarme.
miércoles, 28 de octubre de 2009
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