Cuando la noche asoma por la pesada ausencia de tu nombre;
sostengo entre mis labios todos los recuerdos,
almacenados uno a uno en mi cuerpo quebrado por tus ojos ciegos.
En esta maníaca manera de vivir que hoy me encierra,
en esta alquímica soledad tejida con lana negra,
doy vueltas como una sonámbula por las páginas en blanco
y te busco en la tinta, entre nombres inventados
y me miro en el espejo y sé que pronto mi cabello se volverá blanco,
mi piel se quebrara como las piedras antiguas
y se que seguiré sosteniendo entre mis labios
la pesada ausencia de tu nombre...
Dile que no recuerde y dile que no respire, amor, sin respirarme.
martes, 9 de junio de 2009
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