Quiero una de esas caricias que solamente imagino a través de los vientos que los días me regalan pudiendo llegar hacia ti. Quiero un puñado de pasión que me eleva bien alto cuando me sonríes y logras hacerme feliz. Quiero tu cuerpo derramándose sobre el mío en cataratas de emociones penetrandome hasta el alma, exaltado en mareas, irradiando calor. Quiero tus besos, esos que congelan los sentidos deteniéndolos por completo cuando tu boca se entreabre apaciguadamente. Quiero sencillamente tu aliento, tus palpitaciones tenerlas entre mis manos, meciéndote, y así quedarme dormida entre el fuego y la caída de la noche. Quisiera ser tuya en las salidas del sol para así ser únicos testigos del día que comienza. En las tardes, ser tu alegría, quien te sueña y te hace realidad; compartir, vivir a tu lado: darte los sonidos a tus oídos, la luz a tus ojos, el calor a tu piel… Quisiera, vida mía, ver caer las estrellas de madrugada, pero si tu no estás, mi amparo desaparece, y la vida logra perder su sentido, y la respiración se detiene en el tiempo. Sueño tus pasos andar por los caminos que no conozco, sueño tu voz, tus idiomas y tus pensares. Deseo la magia de tu amor, esa que se acerca lentamente, se introduce en mi ser y fantasea entre sombras. Ven a mí en el momento que me captura, cuando no te puedo ver, ni sentir ni palpar. Ven cuando te necesito: (siempre.)Ven cuando los instantes pasan y se vuelven a esfumar. Ven a rescatarme del abismo de mi locura, donde no debí permanecer jamás. Ven y búscame en la oscuridad de mis silencios que lloran cuando no estás... Quiero una de esas caricias que solamente imagino a través de los vientos que los días me regalan pudiendo llegar hacia ti. Quiero un puñado de pasión que me eleva bien alto cuando me sonríes y logras hacerme feliz. Quiero tu cuerpo derramándose sobre el mío en cataratas de emociones penetrandome hasta el alma, exaltado en mareas, irradiando calor. Quiero tus besos, esos que congelan los sentidos deteniéndolos por completo cuando tu boca se entreabre apaciguadamente. Quiero sencillamente tu aliento, tus palpitaciones tenerlas entre mis manos, meciéndote, y así quedarme dormida entre el fuego y la caída de la noche. Quisiera ser tuya en las salidas del sol para así ser únicos testigos del día que comienza. En las tardes, ser tu alegría, quien te sueña y te hace realidad; compartir, vivir a tu lado: darte los sonidos a tus oídos, la luz a tus ojos, el calor a tu piel… Quisiera, vida mía, ver caer las estrellas de madrugada, pero si tu no estás, mi amparo desaparece, y la vida logra perder su sentido, y la respiración se detiene en el tiempo. Sueño tus pasos andar por los caminos que no conozco, sueño tu voz, tus idiomas y tus pensares. Deseo la magia de tu amor, esa que se acerca lentamente, se introduce en mi ser y fantasea entre sombras. Ven a mí en el momento que me captura, cuando no te puedo ver, ni sentir ni palpar. Ven cuando te necesito: (siempre.)Ven cuando los instantes pasan y se vuelven a esfumar. Ven a rescatarme del abismo de mi locura, donde no debí permanecer jamás. Ven y búscame en la oscuridad de mis silencios que lloran cuando no estás...
Etiquetas: Sensual
Dile que no recuerde y dile que no respire, amor, sin respirarme.
lunes, 25 de mayo de 2009
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